Carlos Romero: “El rescate de Illanes requería de 5.000 hombres”



El ministro Romero cuenta todo lo que sucedió el 25 de agosto, cuando Illanes fue asesinado por los cooperativistas mineros. La última vez que logró hacer entrar la llamada al celular del viceministro, eran las 17:00, minutos antes del hecho de sangre. Había un plan en marcha para rescatarlo
Carlos Romero, ministro de Gobierno, está a horas de comparecer ante la Asamblea Legislativa para aclarar los pormenores de la muerte de Rodolfo Illanes, el viceministro de Gobierno que el 25 de agosto fue asesinado por los cooperativistas mineros en el cerro Pucará, cerca de la localidad paceña de Panduro. 
“Estoy presto a poder presentarme en todos los escenarios donde se me formulen todas las interrogantes que sean necesarias y que contribuyan a esclarecer la verdad histórica de los hechos”, dice, por teléfono, desde su oficina en La Paz. 
Romero asegura que nunca se escondió, que desde el primer momento atendió a los medios de comunicación porque todo lo que dice lo puede sustentar. “Una interpelación parlamentaria para mí es buen escenario y me va a permitir responder no solo las 12 preguntas, sino muchas preguntas que revolotean en la mente del ciudadano común”, agrega. 
Ha pasado estos días revisando informes policiales, cotejándolos con los de Inteligencia y las coberturas noticiosas, preparándose para la interpelación. Antes de pararse frente al Congreso, le contó sus hallazgos a EL DEBER. 
En el momento de la crisis, cuando estaba secuestrado el viceministro Illanes, ¿el Gobierno tuvo control de con quién hablaban los mineros?
Eso no lo puedo decir con exactitud. Conversé con el viceministro en dos oportunidades antes del secuestro. La primera llamada fue más o menos a las 5:15, en la que me comunica que los equipos antimotines estaban abordando los buses para dirigirse a la zona del conflicto. Incluso estaba un poco molesto porque había una demora en el cumplimiento de los horarios. Le pedí que lo tomara con calma, porque la Policía estaba cansada después de varios días de conflicto. 
La segunda llamada que recibí de Illanes fue más o menos a las 8:15, me decía que iba a salir hacia la zona de Panduro. Le recomendé mantener comunicación permanente. Luego, las llamadas que hizo a mi teléfono son en condición de secuestrado. Desde ese momento asumo que pierde autonomía en el manejo de sus comunicaciones y en el control de sus palabras. Infiero que el que asume el control de su celular es un dirigente de la mina Siglo XX, que en el video que circuló en redes sociales aparece a mano izquierda del viceministro Illanes.
¿A qué hora se comunica con el viceministro por última vez? 
Voy a dar algunas informaciones muy aproximadas. La primera vez que me comunico debe ser a las 10:45, apenas terminé la conferencia de prensa (en la que le informan a través de un papel que Illanes había sido secuestrado). 
La segunda llamada ha debido ser a las 11:30 o a las 11:35. En la primera le pregunto al viceministro cómo se encuentra. Me dice que bien, que no había sido agredido. Pido a los interlocutores, que se niegan a identificarse, que preserven la seguridad física del viceministro. Les digo: “Es de responsabilidad de ustedes la situación y condiciones del viceministro”. 
También les pido que, aprovechando que está ahí, instalen el diálogo con él. En la segunda comunicación me dicen que querían que se les entregue a sus detenidos. Les manifiesto que, a diferencia de ellos que sí tenían en su poder al viceministro y podían disponer de su situación, yo no podía disponer de la situación de los detenidos, porque estaban en la cárcel de San Pedro por una orden judicial. Me responden: “Pero usted puede influir o decidir por sobre las autoridades judiciales”, o algo así. Les digo: “No puedo”. 
Les propongo que manden a sus abogados y que íbamos a hacer una triangulación con ellos y la Fiscalía para ver cuáles eran los caminos jurídicos que tenían para sacar a sus detenidos. Ellos aceptaron, pero no llegaron sus abogados. Luego, en otra comunicación, les digo que se iba a instalar el diálogo, que el ministro de la Presidencia iba a convocar el diálogo para las cuatro de la tarde. Ellos me dicen que prefieren a las tres de la tarde. Les respondí que mientras más temprano, mejor para nosotros. Luego de la convocatoria a la conferencia de prensa, hay una instrucción de repliegue de la Policía. 

¿Eso fue alrededor del mediodía?
Fue alrededor de las dos de la tarde. Una vez que se conoce del secuestro, se decide que la Policía adopte una posición estática. Luego se decide que la Policía se repliegue. Antes de las dos, los policías recibieron su comida y los mineros comenzaron a hostigarlos. Entonces, para evitar un enfrentamiento y caer en esa provocación, decidimos replegarlos. El comandante de La Paz se comunicó con el viceministro. Siempre las comunicaciones fueron a través del celular de Illanes, él ponía altavoz o entregaba el celular a un interlocutor, que en todos los casos se negaba a identificarse. 

Simultáneamente a estas comunicaciones telefónicas, los dirigentes hicieron varias declaraciones en medios de comunicación. Primero me contradijeron señalando que el viceministro no estaba secuestrado, sino retenido. Luego dijeron que su vida y su seguridad estaban garantizadas por la dirigencia de Fencomin. Después, el comandante departamental se comunicó con ellos e hizo un enlace telefónico para hacerles escuchar la orden de repliegue y la confirmación de los encargados de los flancos, que tenían a su cargo en las distintas posiciones.

Les pidió que también ellos retrocedieran, que no se acercaran a la Policía. Ellos aceptaron, pero luego probablemente perdieron el control porque, aprovechando el repliegue de la Policía, intentaron emboscarla. Se movilizaron en volquetas y minibuses y se produjo un intercambio de dinamita y gases lacrimógenos. Probablemente en esas circunstancias aparece herido el cooperativista Rubén Aparaya Pillco, que luego muere.
¿A qué hora fue eso?
Con el riesgo de tener que precisar después las horas, como a las tres. Después tengo otra comunicación con el viceministro, le pido que ponga el altavoz y les pido, casi a gritos, que se replieguen, porque la Policía estaba en repliegue y que se evite cualquier colisión. No hubo respuesta, colgaron el teléfono. Luego, tres y media, aproximadamente, el comandante de La Paz volvió a comunicarse con ellos y les dijo lo mismo: “Ustedes están en cerro, vean, nosotros nos estamos replegando y ustedes atacando”. 
Luego pedimos a la Policía que agilizaran el operativo de repliegue y el comandante general me dijo que tenía la situación bajo control, que no se iba a consolidar la estrategia de cercamiento de los mineros; eso habrá sido como a las tres y treinta. Luego de eso, hubo un momento en el que perdí comunicación con el viceministro.
¿Lo estarían moviendo?
Presumo que o estaba haciendo muchas llamadas o estaba en movimiento y había perdido la señal. A las cinco recién logro hacer ingresar la llamada, me contestan el teléfono, pero ya no hay interlocución al otro lado, solo gritos. Luego se perdió la comunicación.
¿Era el momento en el que lo estaban asesinando?
Exactamente.
¿Hubo una operación de rescate?
Por las características del escenario y las condiciones, el rescate de Illanes requería de 5.000 hombres. Eso fue lo que pidió el comandante general. Se decidió trasladar el operativo policial y la primera instrucción que se dio fue un acuartelamiento a nivel nacional, en todas las unidades policiales. Se dio una instrucción de que se abandone el escenario de Sayari, Cruce Parque y Pongo Casa en Cochabamba y que se desplace el dispositivo de Cochabamba a Oruro. 
El de Santa Cruz, una parte se lo llevó a Oruro y otro a La Paz. Se dispuso el desplazamiento del dispositivo de Sucre, de Tarija e incluso de Yacuiba y Villa Montes a La Paz. Se diseñó un megaoperativo en el que la Policía iba a ingresar por dos flancos frontales y varios otros por áreas laterales. 
Por la cantidad de gente, ¿era un operativo con armamento no letal?
Era un megaoperativo, pero sin armas de uso letal.
¿Se llegó a ejecutar? 

No hubo tiempo. Lo comenzamos a aplicar aproximadamente a la 1:30 de la tarde. La planificación se inició desde el momento en que el viceministro estaba secuestrado, pero se lo operó recién después de la una. Pedimos todos los equipos antimotines del Ejército para que nos preste, trasladamos los aviones Hércules a Tarija y a Santa Cruz. 
Pedimos el apoyo de los aviones del TAM y de BoA. Les pedimos que suspendan sus vuelos comerciales si fuera necesario. Hablé con el ministro de Obras Públicas y le pedí que Aasana habilitara los aeropuertos de Oruro y Alcantarí (Sucre) para operar de manera permanente. Se mandaron varios vuelos, hasta la noche teníamos más de 4.000 efectivos. Fueron muchos vuelos. En cada avión entraban 130 personas. 
Cuando tenían la fuerza, el viceministro ya había sido asesinado...
Exactamente.
¿Quién dio la orden para que el viceministro vaya a la zona?
Era parte de su manual de funciones, pero esta fue una decisión que asumió él. Le pedí varias veces, en una reunión en la que participó el equipo de todo el ministerio, que vaya a Cochabamba. Le pedí eso porque el miércoles se había presentado la contingencia de un cooperativista fallecido (se hablaba de un segundo fallecido, pero todavía no había llegado el cuerpo a la morgue). Por su experiencia en materia penal, le pedí que haga seguimiento de la investigación, que coordine con el fiscal de Distrito de Cochabamba y además que abra el diálogo como lo hizo en Colomi. Se lo pedí tres veces, pero no sé por qué insistió reiteradamente en hacerse presente en Panduro

El Deber
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