El Chapo tenía en su radar a Bolivia y su hijo estuvo acá el 2011
El escaso control aéreo boliviano puso a Bolivia en el radar del Chapo Guzmán. El cartel de Sinaloa empieza a expandirse en Sudamérica.
Durante el año 2011, Jesús Alfredo Guzmán, hijo del
peligroso y conocido narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, estuvo
en suelo boliviano.
Según distintos reportes y la información obtenida por la
revista Oxígeno en contacto con la organización anti narcótico colombiana
InSight Crime, el hijo del Chapo habría llegado a Santa Cruz de la Sierra,
donde tomó clases de pilotaje aéreo en una de las tantas escuelas que hay en el
oriente del país.
Esta información, que también fue divulgada en marzo de
2015 por el ex ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, prendió las alarmas del
Gobierno de Bolivia, que encontró vínculos que unían al ex Comandante General
de la Policía, Oscar Nina, con el cartel de Sinaloa, de dominio del Chapo
Guzmán.
Moldiz confirmó que Jesús Guzmán, hijo de El Chapo, viajó
a la ciudad oriental de Santa Cruz en 2011, donde asistió a una escuela de
aviación y se reunió con miembros de la FELCN y con la complicidad de
funcionarios incluyendo a Nina, quien ahora guarda detención preventiva.
Y es que según declaraciones de quien fuera su piloto
personal, El Chapo le contó que realizaba constantes visitas a Bolivia y a
otros países de la región.
“En todas partes dicen que soy el jefe de cártel de
Sinaloa. Pero eso no existe, mi grupo se llama Alianza de Sangre. Yo he ido
muchas veces a Sudamérica: Argentina, Bolivia, Perú… más que todo a Medellín,
donde tienen las mejores ‘morras’ (prostitutas), voy a volver contigo y vas a
ver de visita por acá a mucha gente importante de Colombia y Sudamérica”, le
habría dicho el narco al piloto.
Sin embargo, Jeremy McDermott, especialista en temas de
narcotráfico latinoamericano de InSight Crime, aseguró que esto no significa
que Joaquín El Chapo Guzmán haya estado en territorio boliviano. “No creo que
el Chapo haya estado en Bolivia, porque él se queda en lugares donde se siente
cómodo e históricamente esto ha sido México y Norteamérica. Para cualquier
narco ir a una zona sin redes de apoyo ni anillos de seguridad sería muy
riesgoso”, dijo.
Empero, la llegada del hijo de Guzmán a territorio boliviano
sí muestra que el país estaba en el radar de sus negocios, sobretodo, por su
ruta y escaso control aéreo. Por eso, la visita de Jesús Guzmán también habría
tenido otro objetivo oculto: conocer las rutas aéreas bolivianas.
Douglas Farah, periodista e investigador norteamericano
especializado en temas de narcotráfico, aseguró a Oxígeno que la visita del
hijo de Guzmán responde además a que El Chapo habría estado en busca de comprar
y dominar el mercado de la base de cocaína boliviana, sobre todo en las zonas
orientales del país.
“(El Chapo Guzmán) Tenía suficiente confianza para mandar
a su hijo a coordinar actividades en Bolivia. De ahí se iba creciendo y
entraron varios grupos mexicanos para comprar cocaína tanto en Bolivia como
Perú y Colombia”, señaló.
Y es que Bolivia no está preparada para combatir con
eficacia el tráfico aéreo de drogas, lo que lo convierte en un paraíso para
transportar los narcóticos sin casi ningún riesgo.
Sin embargo, el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, aseveró que
en Bolivia no hay carteles organizados del narcotráfico, por lo que una
presencia del cartel de Sinaloa en el país se da por descartada.
Los expertos consultados por la Revista Oxígeno
coincidieron en señalar que no hay indicios de que el cartel de Sinaloa tenga
presencia en suelo boliviano en la actualidad.
Lo que es cierto es que en el país no hay casi ningún
tipo de control aéreo. A pesar de que el 2014 el presidente de Bolivia, Evo
Morales, promulgó una ley que permite a
las fuerzas armadas derribar aviones implicados en actividades ilícitas como el
narcotráfico o que violen las normas internacionales y de seguridad del Estado,
“es imposible controlar todo el tráfico aéreo, sobretodo porque Bolivia limita
con cinco países”, señala McDermott.
A esto se suma que, por el momento, el país no cuenta con
radares para el control de su espacio aéreo. Desde el 2019 Bolivia contará con
14 de estos radares, según lo estipula el contrato que firmó el Gobierno
boliviano con la empresa francesa Thales Air Systems SAS.
“Bolivia tiene muy poca resistencia al crimen organizado
transnacional. Han hablado de comprar radares pero la Fuerza Aérea de Bolivia
no tiene los recursos de cubrir todo el espacio aéreo y sin los radares no hay
ninguna chance, entonces en este momento Bolivia es un cielo abierto”, asegura
el especialista de InSigth Crime.
Finalmente, otra razón es que Bolivia aun desarrolla una
alianza regional contra este problema, sobre todo tras la expulsión de la DEA.
“Los americanos son los que tienen más conocimiento sobre
la inteligencia regional y estratégica del narcotráfico, entonces con la salida
de los americanos la policía antinarcótica perdió mucha inteligencia y
recursos. Además, con la expulsión de la DEA, muchos que tenían orden de
captura en otros países puede entrar tranquilamente en Bolivia, porque no hay
nada que los ponga como un blanco de captura”, aseveró McDermott
Por eso, el país se ha convertido, cada vez con más
frecuencia, en el territorio preferido por los traficantes de droga para
transportar estas sustancias ilícitas.
El viceministro de Defensa Social reconoció que en la
frontera de Brasil, especialmente en el departamento de Santa Cruz y la
Chiquitania, se produce cocaína, haciendo de Bolivia un país de tránsito no
solo de la droga peruana, sino también de la marihuana paraguaya.
Según la información obtenida por Oxígeno, el país sería
usado en narco vuelos provenientes de Perú, Argentina, Colombia y Brasil, la
mayoría con destino europeo.
En Bolivia, según diversos informes internacionales, la
mayoría de las pistas de aterrizaje clandestinas se encuentran en Santa Cruz de
la Sierra y Beni, los epicentros de la distribución aérea de la droga hacia
Argentina, Paraguay y Brasil.
Según Jeremy McDermott la razón por la que los
narcotraficantes han preferido usar vuelos para el transporte de las sustancias
ilícitas es porque así se puede llevar un cargamento más grande en menor
tiempo; además que sólo tiene que pasar por un par de manos, lo que aligera el
costo y, sobretodo, disminuye los riesgos de robo e interdicción.
Las escuelas de pilotos
Una de las razones más importantes por las que el país es
un “paraíso” aéreo para los narcotraficantes es la gran cantidad de escuelas de
pilotaje que hay en el oriente.
Una investigación realizada por periodistas argentinos
destaca que en Santa Cruz habría 11 escuelas de aviación, en las que cientos de
jóvenes de Bolivia, Colombia, Perú, Brasil y otras naciones del Cono Sur se
forman como pilotos privados.
La desproporcionada cantidad de academias abiertas en El
Trompillo llamó la atención de organismos antinarcóticos. Poco antes de ser
desplazada de su cargo, en mayo de 2014, la exdirectora de la Comisión Nacional
para el Desarrollo y Vida sin Drogas de Perú (Devida) Carmen Masías, vinculó
estos centros de instrucción con la plaga de vuelos narcos registrada entre
Bolivia y los valles cocaleros su país.
En esa misma línea, el ministro de Defensa, Reymi
Ferreira, vinculó a parte de las escuelas de pilotos, principalmente del
departamento de Santa Cruz, con el puente aéreo del narcotráfico con Perú.
“(En) algunas zonas del oriente del país ha proliferado
la flotilla de avionetas, como se han multiplicado los centros de formación de
pilotos y obviamente, no digo todos, pero parte de ellos, sin duda, están
alimentando esta actividad ilícita del comercio y la droga”, aseguró.
Precisamente en una de estas escuelas habría estado el
hijo del Chapo Guzmán, Jesús, el 2011, cuando llegó a Santa Cruz de las Sierra.
Fuentes consultadas por Oxígeno aseguraron que “es un
secreto a voces” que estas escuelas son usadas por narcopilotos.
“En Santa Cruz hay varias escuelas de pilotos y son
conocidos como centros de entrenamiento para narcopilotos. Ha habido varios
rumores, pero nada concretos, sobre miembros del cartel de Sinaloa usando estas
escuelas, pero eso es imposible de comprobar”, señala, por su parte, Douglas
Farah, especialista norteamericano en temas de narcotráfico.
Jeremy McDermott, por su parte, asegura que no hay
pruebas que emisarios del cartel de Sinaloa operen en el país, pero sí es un
hecho que carteles brasileños y colombianos tienen operaciones en el oriente
boliviano.
“Para nosotros más importante que lo mexicanos en Bolivia
son los colombianos y brasileños. Un gran porcentaje del narcotráfico de
Bolivia pasa por Brasil, sobretodo el de pasta básica. En cocaína son los
colombianos los que manejan el negocio y los colombianos tienen varios
laboratorios en Bolivia. De los mexicanos no tenemos tanta evidencia de que ellos
tienen una presencia permanente en Bolivia, como un reducto del cartel de
Sinaloa no tenemos pruebas de eso, hay muy pocos mexicanos capturados en
Bolivia, y hay más colombianos y brasileños”, aseveró.
Según se pudo averiguar, gracias a distintos reportes,
con solo 17 años se puede ingresar a unas de las tantas escuelas de aviación
que tiene Santa Cruz de la Sierra. Los cursos son de tres a ocho meses y
cuestan -con todos los gastos incluidos- entre 30 y 40 mil dólares.
Urgentebo.com
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