Mujeres pobres y estudiantes buscan centros para abortar

FRANCISCO PEREIRA / PAGINA SIETE. En El Alto se ayuda a las mujeres en extrema pobreza.
Algunos galenos del sector público de El Alto colaboran a
esta población con la inducción al aborto, a condición de que usen métodos
anticonceptivos.
María llegó hace
tres semanas desesperada y sollozando al
centro de salud de su zona, un barrio alejado de la ciudad de El Alto.
"Que me perdone Dios, pero no puedo tener otro hijo más.
Tengo siete y todos tienen menos de 15 años”, le dijo al
galeno, quien preocupado la escuchó.
Ella le contó que su concubino es chofer y no quiere que
use ningún método anticonceptivo "dice que eso es seguro para que yo no le
sea infiel”, le relató.
El galeno -que prefirió mantener su nombre en reserva
"porque estaría en riesgo su profesión y su libertad”- contó
que a lo largo de sus "más de 25 años” de carrera escuchó miles de esas historias. "Antes
yo no quería aceptar ayudarlas, pero el
primer caso me conmovió tanto que terminé accediendo al clamor de esa niña de
15 años. Dije nunca más, pero siempre venían con una razón muy valedera para
ella, que me convencían”.
Aseguró que cada
mes al menos dos mujeres -estudiantes o
madres con muchos hijos- acuden a la consulta
para que las ayuden. "Muchas veces esas estudiantes son chiquillas
de colegio que sienten frustración al ver sus vidas truncadas o las que ya
están en los últimos años de carrera profesional y las mujeres que no tienen
plata para mantener a sus hijos. Es dramático su dolor”, cuenta el profesional.
Relató que él no
puede practicar el aborto porque sería
ilegal, pero sí "les ayudo a inducir la interrupción del embarazo con
pastillas”.
Contó que hace unos meses, la madre de una niña de 13
años llegó de rodillas al hospital
para que ayuden a su hija que llevaba un
embarazo de 13 semanas. Era de un hombre de 70 años que la violó. Ahora ella
está con ayuda psicológica y él goza de libertad”, informó.
Relató que tras todas las indicaciones, sus pacientes
retornan al centro donde le realizan la limpieza. "Como es aborto en
curso, lo cubre el Seguro Integral de
Salud”.
El médico explicó que aunque parezca cruda "esa es
la realidad”, es mejor que esas mujeres se hayan atendido en su centro de salud
a uno clandestino e insalubre.
El Código Penal vigente, indica que "el que causare la muerte de
un feto en el seno materno o provocare su expulsión prematura será
sancionado: con privación de libertad
de uno a tres años, si fuere practicado con el consentimiento de la mujer y con
reclusión de uno a tres años, a la mujer que hubiere prestado su
consentimiento”. En tanto, la propuesta de ley del Código Penal incluye
ser estudiante, tener más de tres hijos y estar en situación de calle o
pobreza como causas de aborto impune.
María ahora ya no está embarazada, pero se hizo
colocar un método anticonceptivo, el dispositivo intrauterino.
Razones para modificar el Código Penal
Reducción de abortos Según el presidente de la Cámara de
Senadores, José Alberto Gonzales, con la propuesta de ley del Código Penal se
pretende reducir los abortos
clandestinos, ya que actualmente cada año fallecen entre 50.000 y 60.000
mujeres por esta causa.
Decisión
de cuerpo Esta norma
también prevé que las mujeres puedan decidir por su cuerpo y que se les
garantice centros de salud salubres, ya que actualmente estas intervenciones se
las realiza en espacios inhumanos e insalubres.
Las pastillas abortivas son las que
más se ofrecen en centros
Las pastillas abortivas son las que más se ofrecen en los centros de salud de
la Garita de Lima. Esto, pese a que no
son 100% efectivas.
"¿Qué
requiere?”, increpa una mujer a una
muchacha que temerosamente ingresa a uno de los centros de salud, que está en
los al rededores de la plaza 14 de Septiembre, o más conocida como Garita de
Lima.
La muchacha le responde que acudió al centro porque vio
el letrero de test de embarazo y que quizá le ayudaría porque llevaba un
embarazo de dos meses.
La mujer que la atiende en el centro le dice que como es
menor de 17 años, sólo le puede ayudar
con las pastillas. "Te doy cinco en 400 bolivianos, aunque no es
100% efectivo, puede tener complicaciones”, le advierte.
Unos pasos más abajo, en otro centro de salud le dijeron
que le costaría 1.000 bolivianos, con anestesia general y que no sentiría nada.
"Durará media hora”.
En el recorrido
que este medio hizo por dos cuadras de la avenida Buenos Aires y Tumusla se
contaron al menos 15 centros con letreros de "test de embarazo”.
Pagina Siete / Verónica Zapana S.
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